Un municipio se construye desde sus cimientos, en los espacios donde la vida comunitaria florece cada día. La recuperación de la dignidad en nuestros espacios públicos no es una tarea menor, sino la base de una estrategia para fortalecer nuestro tejido social. Atender el rezago histórico en la organización de nuestros centros de comercio es una prioridad, pues entendemos que el orden es el primer paso para garantizar la seguridad, el respeto y la prosperidad compartida. En Temixco, cada acción, por pequeña que parezca, forma parte de un plan integral para devolverle a la ciudadanía lugares funcionales, seguros y humanos.
Siguiendo esta visión, por instrucciones directas del presidente municipal, Israel Piña Labra, se llevaron a cabo trabajos de balizamiento en el emblemático mercado de Acatlipa. Las brigadas operativas procedieron a la delimitación precisa y visible de los espacios destinados al estacionamiento de vehículos, así como de los límites correspondientes a cada uno de los puestos de venta. Esta intervención técnica responde a una necesidad sentida por comerciantes y visitantes, proveyendo una solución concreta para mejorar la movilidad y la logística interna de este vital centro económico.
El alcalde, Israel Piña Labra, subrayó el propósito profundo de estas labores, más allá del aspecto material: “Un gobierno humano pone atención a los detalles que dignifican la vida diaria de nuestra gente. El orden en un mercado no es solo pintura en el suelo; es seguridad para las familias que nos visitan, es certeza para nuestros comerciantes y es respeto por el espacio que todos compartimos. Cada línea que trazamos es una muestra de nuestro compromiso por construir un Temixco donde la convivencia sea la norma, no la excepción”.
El impacto de esta acción se traduce directamente en una mejor calidad de vida. Al definir claramente las áreas, se reduce la fricción cotidiana, se previenen accidentes y se agiliza el flujo de personas y mercancías. Un mercado ordenado es un entorno donde los comerciantes pueden trabajar con mayor tranquilidad, los clientes pueden comprar con más comodidad y las familias pueden transitar con la confianza de que su seguridad es una prioridad. Así es como se teje la comunidad: cuidando los detalles que hacen posible una convivencia armónica y productiva para todos.
Este esfuerzo en el mercado de Acatlipa no es un hecho aislado, sino un paso más en el camino hacia la consolidación de un municipio más organizado y seguro para todas y todos. Seguiremos trabajando incansablemente, atendiendo cada rincón de nuestra ciudad, porque estamos convencidos de que el bienestar se construye con acciones concretas y una visión clara. Somos un Gobierno Humano, Cercano a la Gente.